Durante la operación nacional denominada Unite, las fuerzas del orden inspeccionaron 42 instalaciones de gestión de residuos. Los resultados de la redada revelaron graves irregularidades en el sector, lo que exigió una intervención inmediata por parte de los reguladores.

Como resultado de las inspecciones, se suspendieron o anularon completamente 17 documentos de autorización. Además, los datos obtenidos sirvieron de base para iniciar más de 30 causas penales contra presuntos infractores de la legislación.

Estas medidas marcan una nueva fase en la lucha del gobierno contra los delitos relacionados con la eliminación de residuos. Las acciones de las autoridades están dirigidas a frenar las actividades ilegales y garantizar el cumplimiento de las normas medioambientales en todo el país.