El matemático Tristan Buckmaster declaró que OpenAI ejerció presión sobre él tras filtrarse información sobre sus avances en la investigación de las ecuaciones de Navier-Stokes utilizando IA. Según sus palabras, la empresa intentó eliminar a un coautor que trabaja en Anthropic y, tras su negativa, lo amenazó.

The Decoder informa que posteriormente OpenAI anunció su propio avance, utilizando la misma vía de solución inusual. Buckmaster había cargado previamente todos sus borradores en Codex. Según él, OpenAI indicó que el sistema no accedió a los datos de los usuarios, pero no respondió a su pregunta sobre si los materiales se utilizaron para el entrenamiento.

La relevancia de esta historia radica en la autoría, la confidencialidad de los materiales de investigación y la transparencia del entrenamiento de la IA. Sin embargo, la redacción solo dispone de metadatos y un resumen de The Decoder, sin confirmación por parte de OpenAI, Anthropic o fuentes independientes.