Según un comunicado en el blog de NVIDIA, la electricidad es una limitación inevitable para la infraestructura de inteligencia artificial. La cantidad de tokens que una fábrica de IA puede generar dentro de un presupuesto energético fijo determina directamente sus ingresos y rentabilidad.

En consecuencia, el rendimiento por vatio se convierte en la base fundamental para dichas instalaciones. Esta métrica se caracteriza por no poder ser inflada artificialmente ni eludida; solo se logra mediante resultados reales del funcionamiento del equipo.

Así, la eficiencia en el uso de la energía se transforma de un parámetro técnico a un motor económico principal que dicta las condiciones de desarrollo de la industria.