Cada mañana, los controladores de tráfico aéreo, los operadores de redes eléctricas y los agricultores de todo el mundo toman decisiones basándose en una misma fuente: el pronóstico del tiempo. Aunque la mayoría de las personas revisan esta información superficialmente durante solo un par de segundos, para muchas industrias constituye la base de movimientos estratégicos importantes.

Están en juego dinero real, medios de vida e incluso vidas humanas. La precisión de las predicciones meteorológicas determina directamente la seguridad de los vuelos, la estabilidad del suministro eléctrico y el éxito de las labores agrícolas.

Según un informe de MIT Technology Review AI, el riesgo de distorsión intencionada o sabotaje de estos datos está aumentando constantemente. La vulnerabilidad de los flujos de información crea una nueva amenaza para la infraestructura global que depende de información meteorológica precisa.