Los estados han invertido durante mucho tiempo en el desarrollo de infraestructura interna para impulsar sus economías, proteger y utilizar datos, y aprovechar las capacidades tecnológicas en diversos sectores. La implementación de la IA se ha convertido en un paso importante en este proceso, ya que fomenta la aceleración de la innovación en todos los aspectos de la sociedad.

La inteligencia artificial juega un papel clave en las prioridades estratégicas de muchos países, ya que les permite gestionar los recursos de manera más eficiente, mejorar las comunicaciones y elevar el nivel de vida de la población. Esto convierte a la IA en una parte integral de los programas gubernamentales modernos.