Durante la última década, las plataformas de streaming han competido por dominar formatos de contenido individuales, como la música, el vídeo, los pódcasts o los audiolibros. Sin embargo, esta especialización clara comienza a desaparecer a medida que avanzan las tecnologías de inteligencia artificial.

La IA simplifica significativamente los procesos de creación, organización y recomendación de contenido de cualquier tipo. Esta evolución tecnológica está obligando a los grandes actores del mercado, incluidos Spotify, Netflix, YouTube y TikTok, a cambiar su estrategia.

En lugar de una especialización estrecha, estas empresas avanzan hacia la consolidación como destinos universales para todo tipo de entretenimiento, uniendo formatos previamente separados en ecosistemas únicos.